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La Coctelera

CLAVES DE LA INFIDELIDAD FEMENINA

Ellas como protagonistas

Se han publicado muchas estadísticas sobre la infidelidad y estudios sobre la forma en que la infidelidad femenina ha aumentado. Pero, más allá de las cifras ¿qué hay detrás de las mujeres que traicionan?

De acuerdo a algunos estudios, cerca del 40 por ciento de las mujeres traicionan, pero nadie se atrevería a confirmar la exactitud de esa cifra. Otros afirman que el índice se igualó al de los hombres, que 50 por ciento es el promedio mundial, el cual ciertamente parece modesto en determinados rincones tropicales. Si es arriesgado decir cuánto engañan, sí se puede intentar saber cómo, por qué y con quien las mujeres están traicionando a sus parejas.

Un estudio realizado en Brasil tomó como base la historia de 30 mujeres a las que se les indagó sobre este tema. La primera pregunta –y la más fácil– fue ¿por qué? Algunas respuestas fueron: por curiosidad, por oportunidad o por soledad en el matrimonio. ¿Cómo? En general, sin grandes arranques de pasión, para ver cómo es, para hacer lo mismo que los hombres. Del grupo de 30 mujeres reunidas, por lo menos la mitad ya había tenido un caso paralelo durante su relación.

¿Con quién? Generalmente amigos, ex enamorados, profesores, instructores de gimnasia y hasta con los médicos de los cuales son pacientes. De las 30, tres ya habían vivido un romance con sus ginecólogos. Dentista y pediatra del hijo también hacen parte del rol de amantes citados. Animadas por las confesiones de otras mujeres, ellas revelaron aspectos de la infidelidad femenina que contradicen convicciones enraizadas. Por ejemplo, en el grupo compuesto por mujeres de clase media alta, pocas afirmaron sentir algún cargo de conciencia, al contrario de lo que dicen las investigaciones. También dijeron que el sexo de calidad con el marido es una de las claves de la fidelidad. La mayoría garantizó que, si todo va bien en la cama, la posibilidad de codiciar el marido de otra disminuye drásticamente. "Para la mujer, el sexo quiere decir varias cosas: que ella aún es amada, deseada, respetada por el marido. El hombre tiene una visión diferente", afirma el sexólogo y ginecólogo Amaury Mendes Junior, que condujo un estudio con 400 mujeres en su consultorio. Él constató que, en el 70 por ciento de los casos en que la mujer fue infiel, había una queja sobre la vida sexual con el marido.

Las oportunidades son creadas por un cotidiano femenino sin paralelos en la historia de la humanidad. Tener relaciones extraconyugales se volvió más fácil gracias a los cambios estructurales en la rutina de las mujeres liberadas del encierro del hogar. Se incluyen factores como la convivencia con más hombres en el ambiente de trabajo, el anonimato de las relaciones en internet, o la simple tribulación de la vida profesional, con ausencias que no despiertan desconfianzas, como los viajes de trabajo, los congresos, donde todo el mundo está, de cierta manera, disponible", afirma el psiquiatra Moacir Costa, en Mujer, la conquista de la libertad y el placer.

Sin arrepentimientos

Esos cambios son detectados en los consultorios terapéuticos. La traición que era confesada por mujeres a llantos, llena de arrepentimiento, hoy es un tema que tiende a ser tratado de forma más racional. En general, la mayoría de las pacientes hasta prevé la infidelidad antes que se realice. Los reclamos de que el matrimonio ha caído en el tedio y que el marido es indiferente preceden al caso en sí. "Hoy, algunas llegan aquí y ya piensan que traicionar es consecuencia obvia del aburrimiento de la vida entre los dos. Eso era inconcebible algunos años atrás", dice Costa. El hecho de que el casamiento también perdió el peso de institución mandatoria, abriendo espacio para escoger libremente, es otro elemento que influencia las experiencias femeninas, según constata el psiquiatra. "Incluso después del matrimonio, ellas alimentan la duda de saber si hicieron lo correcto o no", relata. "A veces, la traición ocurre para corroborar la elección del marido.
Del tipo "voy a probar con otro hombre para ver si mi marido es realmente el que yo quiero en la cama". Es, sin duda, un tipo de conducta nueva".

La preocupación, obsesión, dirían muchos, con la fidelidad femenina fue consolidada a lo largo de milenios por motivos culturales, antropológicos y biológicos que son casi auto explicativos.

El hombre ¿promiscuo?

En las sociedades patriarcales, aplastantemente mayoritarias, la perpetuación de la tribu se da a través del linaje masculino.

Admitir la diversidad sexual de la mujer amenazaría los fundamentos del tejido social, y principalmente, traería dudas sobre la transmisión del patrimonio genético del macho. En razón de ese imperativo supremo, existe un ramo de la ciencia que pretende analizar el comportamiento humano a la luz de las características adquiridas para la preservación de la especie.

De acuerdo a esa teoría, el macho humano, como la mayoría de sus equivalentes animales, es intrínsecamente promiscuo, pues vive apremiado por la necesidad de diseminar sus espermatozoides, en cuanto la hembra, que siempre tendrá la certeza absoluta sobre la transmisión de sus genes, tiene como prioridad crear la prole en condiciones máximas de seguridad, lo que exige por lo menos alguna estabilidad conyugal. Se especula que el único animal monogámico de la naturaleza, según la teoría, es el cisne. Es decir, quien requiera fidelidad, cásese con uno.

Ellos traicionan por sexo

Como todo en ese campo, es posible defender teorías antagónicas. "El concepto de que solo los hombres son polígamos es el mayor mito de la sexualidad", sostiene la antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, en los Estados Unidos. En su libro Anatomía del Amor, Helen estudió el comportamiento sexual de hombres y mujeres en 62 sociedades alrededor del planeta y concluyó que el adulterio en todas partes del mundo es tan común como el matrimonio. Y claro que muchas mujeres (y hombres también) optan por ser fieles. Pero eso es una elección, o una necesidad social, no una imposición biológica. Por más conflictos que generen los argumentos de la eterna disputa entre biología y cultura, el sentido común prevalece en algunas constataciones.
La más obvia, los hombres traicionan por sexo. Ya en la complejidad de la psiquis femenina, los motivos se multiplican.

El hecho de que el enfriamiento conyugal, que lleva a los maridos a buscar la variedad, corroe también en las mujeres uno de los más poderosos motores de la sexualidad femenina, y por consecuencia de la autoestima: el sentirse intensamente deseada. "Mi marido dejó de notar que me cortaba el cabello, o que estaba usando ropa interior nueva. No preguntaba nada de mi vida, ni cómo había sido mi día. Pasé a sentirme una basura, totalmente despreciada.
Traicionar fue una forma de escape para probarme a mí misma que yo no era tan insignificante", dice una doctora de 35 años, que traicionó a su marido solo una vez. "Ese hombre que conocí dijo que soñaba con el perfume de mi cabello. Y yo me rendí totalmente", afirma.

Entonces, ¿las mujeres felices en su matrimonio no traicionan? "Eso no tiene nada que ver. La felicidad en el matrimonio es un término amplio. Se puede ser feliz en ciertos aspectos y en otros no", dice Stephen B. Levine, psiquiatra americano, especialista en el tema. A veces, la oportunidad, una carencia momentánea, una atracción sexual fuerte bastan. Si la pareja está en una fase de enfriamiento o está más centrada en los hijos, también se vuelve más vulnerable.

Todo el mundo, hombres y mujeres, está sujeto a conocer a alguien interesante en cualquier momento. "Tenía una vida maravillosa, un hijo lindo, todo iba bien. Pero comencé a envolverme profundamente con un cliente de mi empresa. ¿Por qué? Atracción, sólo eso", cuenta una publicista de 33 años.

La resaca moral, mencionada por los estudiosos, es recurrente. La mayoría de las personas afirma que prefería que la infidelidad no ocurriese. Si hay hijos, el remordimiento pesa más aún. "Ellas sienten que están actuando equivocadamente, transgrediendo el patrón social que les fue impuesto. Pero eso sólo suele suceder cuando se está lejos del amante.

En la cama, ninguna se pone a pensar en la culpa", dice la psicóloga americana Donna Bellafiore, autora del libro Conversación Franca sobre la traición, una guía de autoayuda para parejas. La distancia entre la culpa y vértigo, como siempre supieron los grandes conquistadores de la historia, es muy pequeña. "Dar el primer beso es difícil, pero después se va avanzando paulatinamente. Cuando se dan cuenta, ya están andando juntos de la mano por las calles", dice una empresaria de 35 años, que mantuvo una aventura durante cuatro años.

Fidelidad al amante

Las manos dadas, evidentemente, simbolizan el vínculo emocional que la mayoría de las mujeres busca, inclusive en sus aventuras, tanto que la infidelidad femenina tiene menos de sexo tipo hola y chao, que es más común entre los hombres.

En los consultorios terapéuticos se constata que muchas veces las mujeres tienden a ser más fieles a los amantes que a los maridos. "Hay una transferencia de expectativas. Aquel sujeto con el cual ella se casó y juró amor se convirtió en un sapo.

Allí, ella transfiere todas esas expectativas juveniles para el nuevo tipo que aparece, inclusive la fidelidad", comenta Zoraida de Andrade Faria, quien escribió su tesis de doctorado sobre la atracción sexual. "La mujer se expone menos. No va a arriesgar su matrimonio por una noche de sexo con un extraño. Lo que ella busca en el otro es lo que ella no encuentra más en el marido.

Es así siempre, cariño, atención, elogios.

Sexo es un detalle", dice Berth Hedva, psicóloga canadiense autora de varios libros sobre este tema.

Por ese motivo, las mujeres que traicionan casi siempre lo hacen con personas conocidas. Una investigación americana señala que en el 60 por ciento de los casos, la traición ocurre en el ambiente de trabajo. Es aquel colega con el que ella va a almorzar todos los días y con quien intercambia pequeñas confidencias por email. Gente con quien ella ya tiene cierta intimidad. Una publicista de 49 años que participó en el debate, reveló que tuvo por lo menos cinco aventuras en el transcurso de 20 años de matrimonio, siempre con conocidos. Entre ellos, compañeros de oficina, el pediatra de los hijos, y el ginecólogo. "Ocurría una atracción física fuerte, pero en el caso del pediatra, yo también me sentía protegida por el hecho de que él supiera cuidar de mi hijo, sentía gratitud", cuenta.

Hombres sin pistas

La diferencia radica entre los motivos que llevan a la traición también hace que la percepción que los hombres tienen sobre la infidelidad femenina sea muy diferente de la realidad. La psicóloga americana Shirley Glass, considerada la madrina de las investigaciones sobre infidelidad, de acuerdo al diario The New York Times, hizo un estudio con datos curiosos sobre la idea masculina de la infidelidad de la esposa. De acuerdo con el estudio, los hombres generalmente no tienen la mínima idea de cuando la mujer está viviendo un romance fuera del matrimonio, al contrario de las mujeres, que, según constató, aciertan en el 90 por ciento de las veces en que desconfían.
Glass, fallecida hace pocos años, defendía la tesis de que la mayoría de los hombres, si no niega las evidencias, busca las señales obvias de la traición. Es un error, porque en la realidad, los indicios son casi siempre lo contrario. Por ejemplo, no pasa por la cabeza de gran parte de ellos que la mujer pueda interesarse en un tipo más viejo, calvo y con pancita. El marido, generalmente, desconfía del guapo, joven y audaz. Sin imaginarse que si el sujeto de la pancita y la calva presenta buen desempeño emocional, con demostraciones de afecto, tendrá buenas posibilidades. En algunos casos, la perfidia femenina no es apenas paranoia de los machos. "Después de comenzar a traicionar a mi marido, pasé a tratarlo como a un rey en casa. Él no percibía nada, inventaba cursos de cerámica, mil viajes de trabajo, pasaba el día en la internet, tenía dos direcciones electrónicas que mi marido ignoraba. Yo sabía que él jamás lo descubriría porque empezaría a buscar cuentas de tarjeta de crédito o llamadas en el celular, cosas que obviamente, yo escondía", cuenta una abogada de 41 años, que mantuvo un caso extraconyugal por tres años".

Y si se es traicionado

El hecho de que la infidelidad femenina pareciera estar más presente hoy, comienza a despertar entre los hombres, el mismo tipo de reacción con que tantas mujeres ya debatieron, ¿qué hacer cuando el cónyuge vive una aventura? Pero ni pensar en desbaratar el matrimonio por causa de eso. El matrimonio sí que vale salvarlo.

Si el escándalo seguido con la consecuente expulsión de la adúltera, suenan anticuados, el sufrimiento no tiene nada de superado. "Descubrir que fue traicionado desestabiliza al hombre en su característica más íntima, la virilidad.

Su identidad masculina es herida. Eso es algo muy profundo. Las mujeres se sienten agredidas en su papel social, en cómo van a tener que lidiar socialmente con ello, lo que también es una pesadilla", afirma el psiquiatra Luiz Cuschnir. En su consultorio, él intenta dar tres consejos a los pacientes casados con mujeres que les fueron infieles. El primero, que la traición fue algo que sucedió "con ella", no dice nada respecto de ellos y no debe afectar su imagen. Otro, nada de pedir detalles sobre la aventura, eso sólo trae más angustia. Y más, protéjase de las actitudes autodestructivas, como beber demasiado, ceder a los impulsos violentos, y acabar con el matrimonio. "Puedo garantizarle que el impacto del fin de un matrimonio sólido, debido a una traición cualquiera, tiene un poder destructivo 10 veces peor que la traición en sí. Una aventura no debe y no puede tener tanto poder", sostiene el especialista.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar

Si quieres conocer mucho más sobre la sexualidad femenina, entra en el apartado 'Todo sobre sexo'de nuestra web: www.moilafemme.com

ALIADOS DEL EROTISMO

¿En qué consiste el erotismo?

Según el diccionario se trata del “amor sensual” o del “carácter de lo que excita el amor sensual”. Pero la semántica, es decir lo relativo a la significación de las palabras, resulta insuficiente para expresar las sutiles y a menudo indefinibles cuestiones del amor, en todas sus dimensiones.

Según el escritor Gregorio Morales, autor del libro “Por amor al deseo: historia del erotismo”, lo esencial en el terreno erótico es la imaginación, porque el sexo que se realiza por simple placer y sin que se vea alentado o reforzado por la fantasía, sólo es fisiología: “los animales practican el sexo, pero están incapacitados para el erotismo”.

Este experto entiende el erotismo como “la capacidad de ponernos en el lugar del otro y de interactuar afrodisíacamente con su imaginación”.

Según Morales, dos recursos de un gran potencial erótico son las fantasías y su escenificación, que inexplicablemente se suelen poner en funcionamiento en la masturbación pero no en los encuentros sexuales, y los juegos, que ayudan a descargar las tensiones y permiten disfrutar con más facilidad de la sexualidad.

Este especialista y otros conocedores de los temas sexuales y la autoayuda de pareja, proponen algunas ideas “picantes” para que el erotismo nunca decaiga:

Imagina el deseo. Para levantar tu líbido cierra los ojos, relájate y piensa en una situación en la que sintieras verdadera pasión por tu pareja. Imagínala y recuerda exactamente cómo te sentiste en aquel momento.

Mientras evocas ese sentimiento, junta firmemente tus dedos pulgar e índice durante unos minutos, para “registrar” esas emociones en tu cerebro, asociando las vivencias pasadas con ese gesto de tu mano. Así , cada vez que quieras elevar tu estímulo sexual, sólo tendrás que ¡unir tus dedos!.

Libera tus fantasías. Si tu relación empieza a ser un poco predecible, elabora una lista con vuestros caprichos pasionales favoritos, como bailar muy juntos y desnudos, leer un poema, enviaros mensajes amorosos, derretir un cubito de hielo en el ombligo del otro o daros chocolate en la boca.

El siguiente paso, por supuesto, consiste en ponerla en práctica y ampliarla. Sorprende a tu “media naranja” con un detalle seductor a diario, especialmente los que implican contacto físico, como las caricias pasajeras o besos suaves, que encienden la mecha sexual.

Calienta el ambiente con palabras. Inventa tu propio cuento erótico o consigue uno, llévalo a la alcoba y para camuflarlo mételo dentro cualquier otro libro, que después abrirás como si lo estuvieras leyendo.

Entonces cuéntale a tu pareja el relato más lascivo y sexy que puedas decirle en voz alta. Tu atento escuchante puede practicar el autoerotismo hasta alcanzar el orgasmo mientras alcanza el punto culminante de la narración.

Se va la luz, llega la sensualidad. Con la habitación en la más completa oscuridad y los ojos vendados, puedes acceder a sensaciones insospechadas, porque al eliminar el sentido de la vista se realzan los demás, sobre todo el tacto. En ausencia de la visión somos más conscientes de la respiración, los gemidos y los demás sonidos del sexo.

Cuando uno rompa el contacto, el otro no verá hacia dónde se dirige hasta que sienta una mano acariciando su muslo, oiga una frase lasciva junto a su oreja o sienta una lengua sobre la parte más inesperada de su anatomía.

VIAGRA PARA MUJERES

Los apologistas de la droga la justifican en que muchas mujeres víctimas de bajo vigor sexual habían sido secularmente ignoradas por las compañías farmacéuticas, algo injusto

Está siendo probada por especialistas de la Universidad de Virginia una droga que “hará por las mujeres lo que la Viagra ha hecho por los hombres”. El fármaco consiste en un ungüento denominado Libigel, concebido para “promover la libido de mujeres que han perdido interés en el sexo”.

Conforme explica la revista Time, la medicina será indicada en los próximos meses en esa universidad a mujeres que padecen el ya categorizado desorden del deseo sexual bajo, condición que afecta un tercio de las mujeres en los Estados Unidos; el más común problema sexual entre las mujeres, afirman psiquiatras.

El producto está basado en testosterona, hormona que juega un importante papel en el funcionamiento sexual de hombres y mujeres.

El ungüento se aplica en el brazo y al ser la testosterona asimilada por el sistema sanguíneo, promueve la libido.

Los científicos que conducen las pruebas esperan que la misma sea efectiva, pues durante los ensayos se observó un incremento de 283 por ciento de “encuentros sexuales satisfactorios para las mujeres que utilizaron el medicamento”.

Los apologistas de la droga la justifican en que muchas mujeres víctimas de bajo vigor sexual habían sido secularmente ignoradas por las compañías farmacéuticas, algo injusto, comparado con los muchos fármacos para los hombres.

La “viagra femenina” se perfila tan controvertida como lo fuera la masculina unos años atrás. El veto de silencio y tabú impuesto a la sexualidad desde el medioevo ha sido motivo de mucho dolor para los seres humanos, al ocasionar que el abordaje de ciertas disfunciones haya estado signado por temor y vergüenza.

En el siglo XIX la ciencia psicológica empezó a develar muchos de los velos que intentaban desconocer la importancia de la función sexual en la felicidad humana.

Ya en los últimos tiempos toman curso enfoques que enfatizan el lado biológico, de modo que cada vez hay nuevas revelaciones que arrojan luz sobre, por ejemplo, la concatenación entre respuesta sexual y hormonas, o actividad sexual y bioquímica cerebral.

Como efecto, al presente existe terapia de fármacos para padecimientos cuyo tratamiento anteriormente se circunscribía a lo psicológico.

Lo más significativo en este tipo de adelanto científico es su aporte en la desmitificación de encasillamientos idealistas con que la cultura pretende exaltar la función sexual, erróneamente.

A partir de la Viagra se nota mayor apertura y sincerización en lo referente a la disfunción eréctil. Probablemente sea esa la misma suerte para la escasamente aireada cuestión de la falta de vigor sexual femenino, llegado Libigel.

Aquellas mujeres que pudieran estar padeciendo el problema, por una falla sistémica en los niveles de testosterona, extirpación de ovarios o menopausia, arrastrando la infelicidad que pudiera acarrear para su vida en pareja y su propia autoestima, podrán empezar a sentir alivio. No se trata de ninguna particularidad individual sobre la cual avergonzarse, sino una situación coyuntural superable.

Si el medicamento recibe la luz verde de la FDA, estará disponible en breve en el mercado para cualquier mujer que se queje de falta de energía sexual.

Fuente: http://www.elcaribecdn.com/

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Hombres calvos e impulso sexual

Muchas mujeres prefieren a los hombres sin pelo, ya que los consideran más viriles.... ¿Es la calvicie sinónimo de masculinidad?

No tienen cabellos, pero de ellos emana un no sé qué, que los hace parecer "sexies", interesantes y más viriles que el resto.

La falta de cabello en los hombres ya es parte de un imán que cada vez atrae a más fans y cada día más se derriten por aquellos que muestran orgullosos su calvicie.

Aunque al principio pareciera algo ilógico, sí se ha demostrado la relación que existe entre la calvicie y la respuesta sexual. Por lo menos, eso es lo que asegura Tracy Cox, en su libro Supersex.

Los hombres calvos, al generar más testosterona, tienen un mayor impulso sexual, exteriorizan más su sexualidad, y su actividad sexual se ve afectada positivamente por la influencia de esta hormona.

De esta forma transmiten una sensualidad que es fácilmente captada por las mujeres.

No es extraño entonces, que algunos calvos tengan tanto éxito con las mujeres.

Y no hay que negarlo, algunos calvos resultan tan "sexies" como interesantes. La falta de cabello le da un toque especial, que si bien se une a una buena personalidad, están hechos.

Así es que si tu amor es un lindo peloncito, ¡anímalo a exhibir con orgullo su calvicie!

Fuente: http://www.critica.com.pa/

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EL TABÚ DE LA MASTURBACIÓN FEMENINA

Existe aún un sentimiento de culpa y vergüenza tan grandes que el tema es casi vedado entre las mujeres. Por ello, queda un interrogante en el aire que nunca podremos saber:
¿nosotras, realmente realizamos menos esta práctica o nos cuesta más verbalizar que disfrutamos de tal opción sexual?

La masturbación en la mujer: el relato prohibido

Ello explica porqué en las encuestas realizadas sobre el asunto, el porcentaje de mujeres que dice masturbarse es bastante inferior con relación a los hombres.

Ante tales resultados, queda una interrogante cimbrando en el aire que nunca podremos saber: ¿Nosotras, realmente realizamos menos esta práctica o nos cuesta más verbalizar que disfrutamos de tal opción sexual?

Nadie pregunta si un hombre se ha masturbado alguna vez en la vida. Se da por hecho. No ocurre igual con las mujeres. Ellas guardan silencio. Es un tabú. Las mujeres piensan que este asunto debe permanecer en secreto y si alguien les pregunta prefieren negarlo.

Desde niñas, entre las amigas, no hay secretos. Se habla de amores, de odios, de encuentros y desencuentros e intimidades de familia...cuando han tenido sus primeras relaciones sexuales comentan cada encuentro con lujo de detalles.

Pero lo que no dicen, en general, es que practican el autoerotismo o tienen deseos de hacerlo.

¿Qué ha motivado tal rechazo? ¿Por qué tanta condena? ¿A qué se deben nuestros silencios? Tales respuestas se hallan en la historia del autoerotismo, práctica que no ha llegado a nosotras, precisamente, sobre un lecho de rosas.

Por siglos, fue confinado al mundo de lo prohibido. Perseguido por la iglesia judeocristiana como un acto “contra natura” (el único acto sexual válido era el coito para la procreación); se le atribuyó tantas enfermedades y padecimientos que la suma pasaba de 200. Según las creencias de entonces, masturbarse provocaba idiotez, ceguera, caída del pelo, debilidad mental y muscular, trastornos intestinales, dolores de cabeza... En no pocos casos, se decía, los disturbios en la salud eran tan grandes, que llevaban hasta la muerte.

En los siglos XVIII y XIX, circulaban una gran cantidad de manuales y libros médicos contra este “mal” , llamado también “vicio nocturno” o “acto morboso”, que sembraban pánico en la población. Se inventaron aparatos y se puso en boga el uso de camisas de fuerza para impedir que, en las noches, los jóvenes pudieran realizarla.

Todo ese andamiaje estaba montado especialmente para evitar la masturbación masculina pues, en aquel entonces, se pensaba que las mujeres carecían de deseos sexuales. Aunque y por si acaso, ellas también padecieron el peso de aquella persecución con saña.

En la Inglaterra de la revolución industrial, se llegó a advertir que los movimientos de las máquinas de coser a pedales, podían conducir a excitación sexual en las muchachas, por lo que se supervisaba que ellas estuvieran bien sentadas, según ordenaban los estrictos manuales.

En varios países de Europa y en Estados Unidos, se llegó a practicar una operación llamada clitoridectomía (extirpación del clítoris) que, según los galenos de la época, servía para aliviar la epilepsia y otras afectaciones nerviosas como la histeria.

La masturbación femenina, amen de que siempre fue menos aceptada que la masculina, también provocaba un arsenal de trastornos inevitables, tales como la leucorrea, hemorragias uterinas, cáncer de mamas y desórdenes del corazón, entre otros.

Tiempo costó a la sexología abrirse espacio en esa maraña de injurias y calumnias sin´fin. Sólo a principios del siglo pasado, comenzó a hacerse la luz sobre esta práctica –una de las más viejas prácticas sexuales humanas– que llegó a ser incluso catalogada como “elemento destructor de la sociedad civilizada”.

Después de aquellos truenos, que duraron varios siglos, no todo se resuelve ahora diciendo lo contrario. Asimilar las ventajas del autoerotismo que enuncian hoy psicólogos y sexólogos, sobre todo, en la población femenina, es una labor de educación sexual y convencimiento que lleva su tiempo. Especialmente, hay que hablar del tema, cosa que apenas se hace todavía.

Entrando entonces en el asunto de las ventajas, la autosatisfacción es para muchas adolescentes la primera actividad sexual. Por medio de ella, se descubren los sentimientos eróticos y, al acariciarse en soledad, se aprende la forma que más nos acomoda para lograr la excitación y el orgasmo.

Conocer el propio cuerpo, sus reacciones y vivencias eróticas es una gran ventaja para el encuentro sexual con la pareja, señalan cada día más expertos en el tema.

Hay mujeres que se suman a la opinión de que es el hombre quien tiene que enseñarlas a sentir placer sexual. Sin embargo, este criterio podría redefinirse en aras de lograr un encuentro donde ambos van con un adiestramiento inicial que les proporciona mayor confianza, soltura y una comunicación sin miedos, ante la seguridad de que somos capaces de sentir el orgasmo, porque ya lo hemos vivenciado en nuestras caricias en soledad.

Fuente http://www.corrientesnoticias.com.ar/interior.php?nid=97638

Vibra con tu móvil. Vibra con tu música. Ooooooh my iBod!!

Os traigo la última tendencia en juguetes eróticos: se trata de juguetes que se fusionan con artículos que utilizamos día a día, como el móbil o el iPod.

El concepto de poder utilizar un vibrador al ritmo de tu música preferida o mientras te llaman al móvil es muy atractivo, lo sé. Y su atractivo se ha corroborado en multitud de medios de comunicación en los que han aparecido. En todos ellos, estos productos han aparecido como la última tendencia y, como son última tendencia, todas hemos pensado que serían 'lo más' (ya nos hemos visto pidiéndole a nuestra pareja que nos llame al móvil para poder gozar de sus vibraciones, no???)

Pero no siempre las últimas tendencias son las mejores y, en este caso, os aseguro, no es el mejor vibrador que se pueda utilizar.
Empezaremoscriticando su diseño. Hoy día, si entramos en una boutique erótica, sólo deberíamos encontrarnos vibradores con estimulación de punto 'G'. Los vibradores rectos no nos sirven para nada porque no están diseñados pensando en las necesidades de las mujeres! Es necesaria una curvatura que estimule el punto 'G' y esta curvatura brilla por su ausencia en el vibra iPod.

Se supone que se pueden regular las velocidades de vibración con el volumen del iPod o del móvil pero estas velocidades son muy (pero que muy) rudimentarias y limitadas.

Según véis en la imagen, el vibra iPod es de plástico blanco y (aunque no aparezca en la imagen) se incluye una funda de gel de silicona que es de obligada utilización para las que ya tengáis vuestro juguetito. Os aconsejo no utilizar un vibrador de material duro (plástico o similar), es importante que siempre tengan una parte de silicona. Puede ser silicona blanda o dura; la silicona aún siendo dura, no nos dañará las paredes vaginales.

Para las que ya tengáis el vibra iPod, siento ser tan dura con este juguete, pero técnicamente no es tan bueno como lo pintan.

Para las que no lo tengáis, en próximos posts os informo de cuáles son los mejores vibradores y estimuladores del momento.

Regalo especial para San Valentin

En San Valentín llega el momento de volvernos a exprimir el tarro para regalar a nuestra pareja un obsequio especial, tal y como pide la ocasión, un regalo que le transmita que, año a año, le seguimos queriendo.

He estado pensando qué podría regalarle, algo diferente, que podamos compartir:

Podría regalarle un kit erótico, que nos haga olvidar la rutina y las prisas,con una pluma para acariciarnos el cuerpo, un antifaz que multiplique las sensaciones y una crema de chocolate para el cuerpo para embadurnarnos y chuparnos lentamente.

Otra idea es preparar unanoche fuera de casa,en un hotel con encanto, olvidarnos de los niños y disfrutar del tiempo juntos. Para completarlo,qué mejor que sorprenderle con un conjunto nuevo de lencería atrevida y sofisticada para, además,sentirme aún más sexy.

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