Se trata del título de un libro muy recomendable. Diecisiete mujeres se reúnen mensualmente para dejar al descubierto su intimidad. Hablan de cómo necesitan relacionarse con su pareja, de las diferencias sexuales entre hombres y mujeres, de sus experiencias homosexuales...
Todo esto está muy bien leerlo en un libro pero, realmente, ¿¿las mujeres hablamos de nuestra intimidad sexual con nuestra pareja o con nuestras amigas?? ¿¿Hablamos de lo que necesitamos sentir y experimentar?? ¿¿Sabemos si nuestra amiga tiene orgasmos clitoridianos o es una de las pocas mujeres que experimenta orgasmos vaginales?? La respuesta es: todavia no. Y es una pena porque la única manera de activar nuestra propia consciencia es con la experiencia propia o ajena.
Todavia existe mucho pudor en nuestra sociedad. Los hombres pueden hablar con sus amigos, con pelos y señales, de su última relación sexual, pero, la mayoría, son incapaces de tener una conversación preguntándose por qué hay tantas mujeres insatisfechas sexualmente.
Las mujeres, por su parte, pueden tocar el tema superficialmente pero cierran las puertas a una conversación profunda en la que se pueda poner de manifiesto su poco conocimiento sexual.